Haciendo Nono...

Con cuanta frecuencia nos consultan los padres, por “las noches en blanco”… no pude pegar un ojo… se despierta a cada rato... me levanto  a ver como está, a taparlo, y si no lo siento, también me preocupo… al menor indicio de llanto, ya estoy con los pies en el suelo…”

¿Qué será eso de los trastornos del sueño?
Aparecen  muy tempranamente y son queja constante aunque no muchas veces atendidos.
¿Qué puede promoverlos? 
¿Deberían ser abordados?
¿Habrá alguna manera de que no se transformen en hábitos?
Qué trascendencia tienen?
 
Cada situación tiene sus particularidades y debe ser comprendida como tal. Buscaremos algunos ejemplos .
Empecemos con el bebe, sabemos que duermen mucho pero esto depende a su vez de las condiciones del ambiente, de las personas que están a su cargo, de la interacción, especialmente con la madre.
Pasa de manera cíclica por períodos de sueño muy ligeros durante los cuales se mueve, emite sonidos, parece agitado. En general no se despierta realmente, a veces se trata de que esta soñando.
Allí el problema es la reacción de los padres. Ellos perciben los ruidos y muchas veces interpretan de acuerdo a sus ansiedades, temores, angustias, y corren enseguida.  Se levantan, van a la cuna, lo toman en brazos, le dan el pecho o la mamadera.
 
El niño  lo vive como una gratificación que  buscará reproducir, y así se instala un círculo vicioso. El bebe se mueve, se pone a llorar, lo que como en un reflejo lleva a  los padres hacia él.
Estos intercambios  nocturnos se vuelven costumbre, instalándose un insomnio familiar  hasta que los padres se agotan y existe incluso la posibilidad de que aparezca  irritabilidad, y también depresión.
 
Veamos que pasa después
Hay estadísticas que prueban  que de diez niños que presentaban  despertares nocturnos a los ocho meses, cuatro  todavía persistían  con ellos a los tres años.
Y qué hacer entonces.No solo en cuanto a medidas prácticas sino también entendiendo cuales son las fantasías de los padres, su historia, incluso sus ritmos de sueño, que “beneficios” se obtienen con ello aunque resulte un tanto raro  decirlo así.
Un ejemplo de ello es la dificultad de separación en cada uno de ellos, y como juega también en la pareja  este síntoma que aparentemente solo le pertenece al niño.
 
 Algunos consejos prácticos
- Cambiar los hábitos,  tratando de comprender el “beneficio” que obtiene el niño, y a menudo los padres con estos encuentros nocturnos.
-Evitar en lo posible actitudes que favorecen el despertar. Establecer una rutina a la hora de dormir.
Es un momento de separación que no debe ser brusco, es decir poner el niño en la cama e irnos rapidamente, y por otro lado prolongar el mayor tiempo posible  el rato de intercambio que precede al sueño.
 
La mamadera que se esgrime para tratar de clamarlo, sin discriminación de cuales pueden ser los motivos de ese despertar.
Si el niño llora muy fuerte los padres están dispuestos a hacer cualquier cosa para evitar líos con los vecinos y para tranquilizar al niño  y porque no a ellos mismos.
Muchos  atribuyen a su bebe un desamparo en la medida de la intensidad de su crisis, Si grita fuerte  está angustiado, sufre de abandono, o de dolores, En consecuencia hay que salvarlo, atenderlo.
¿Pero no estaremos con el proyector prendido?...
¿Qué película se estará rodando?
¿De donde vienen esos rollos?
Cuanto más angustiados están los padres, más sentirán la necesidad de proteger al bebé.¿Al bebé? con su presencia. 
Y así la interacción consoladora no cede, en  muchos casos es como una puesta en escena de otras historias que tienen que ver con la de cada uno de ellos y su vínculo, sin dejar de lado las características de ese bebe en particular.
 
La adquisición  de la autonomía es un camino no muy fácil de transitar, muchos padres retrasan sin saberlo, el paulatino  y progresivo desprendimiento  e   independencia  de su hijo.
 
Recuerdo  los pichones de gorrión, como son alimentados por sus madres que regurgitan su comida prácticamente digerida, y las dificultades que tuve con uno que mis hijos trajeron un día de tormenta.
Tuve que hacer de gorriona,  pero poco a poco irlo dejando valerse por si mismo incluso para volar.
Hacía sus ejercicios en la terraza, aventurándose cada vez más lejos y por más tiempo hasta que un día  no volvió  hasta la mañana   en que lo reconocí  entre unos cuantos comensales  que habitualmente se reúnen  en las mesas de laja  del piso restoran que tengo en mi balcón.
 
Los  recursos  del bebe
Ya dentro del útero se “calma”  succionando el pulgar,  desde que nace él puede bajar los niveles de vigilancia para protegerse de los estímulos
Es  una capacidad para tranquilizarse,  pero si los padres se ponen de sustitutos  de esas habilidades  inherentes,  el niño no podrá apelar a estos recursos y se volverá  dependiente de un tranquilizador externo que en este caso son sus padres.
Y  más adelante….
Este problema de depender de auxiliares externos  para tranquilizarse se va dando en las diferentes etapas de la vida   y así los trastornos de sueño aparecen en la adolescencia, en el adulto, sobre todo en el adulto mayor.
Y allí ¿cuál es el recurso?. La medicación, los tranquilizantes, hipnóticos, transformándose en un problema de salud pública.
 
Se trata  de facilitar la evolución de la capacidad para la autocontención y  tranquilización  vitales para la salud.
Por ello no creo que estemos tratando solamente el tema de los trastornos del sueño, incluso debemos hacer notar la relación que existe entre el sueño, el dormir  y la secreción hormonal, el funcionamiento del cerebro,  la hormona del crecimiento  que es segregada durante la fase cuatro  (sueño profundo).
Después de deprivaciones sociales  graves asistimos  a una disminución de esta hormona con el concomitante déficit de crecimiento, lo que se llama  enanismo psicosocial.
 
El sueño hace soñar, trabajar nuestra mente en otros “decibles”, quería decir decibeles pero se coló otra palabrita muy  significativa,  y a veces nos sorprendemos  despertándonos con ideas que no sabemos como se nos ocurrieron  ni de donde vienen .
 
 
Propuesta
Habilitar un espacio  para conversar con los padres  acerca del nacimiento, las ansiedades que genera, las expectativas en torno a ese recién llegado y sin embargo tan cargado de fantasías, ilusiones, expectativas, historia,  como se da el deseo de hacer las cosas  bien con la inquietud  de no poder, de ser incompetente  como padre, madre, el bebe que se nos muestra aparentemente como tan indefenso y desprovisto , muchas veces difícil de  entender lo que le está sucediendo , como por momentos la preocupación se vuelve hasta casi pánico y la llamada nocturna  se  escucha  como una señal de alarma, o si hay silencio se  puede  creer lo  peor. Y ahí nos olvidamos  de que ese nenito puede tener sus propios recursos.
 
En suma: se trata de una apuesta a la prevención.
 
Lic. Liliana Saibene
Tel.: 600 41 04
liliana.saibene@gmail.com

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