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La sonrisa nuestra de cada día…
La sonrisa es capaz de lograr lo que mil palabras no logran. No la mueca… la que surge espontáneamente y no tiene más intención que la de iluminar el momento. Necesitamos sonreír y que nos sonrían. Porque la sonrisa tiene mucho que ver con ese bien tan anhelado que solemos identificar como felicidad.
La felicidad es explicable. Esta no se da en abstracto. Siempre tiene un común denominador. En todos nuestros momentos felices hay “alguien” del otro lado. Alguien con nombre y apellido. Puede ser un padre, una madre, la pareja, el hijo, el amigo, el compañero de trabajo… Alguien que forma parte de nuestra cotidianeidad y nos hace vibrar.
Es de considerar, que también conocemos la desdicha y la resistimos. Cada vez que hemos vivido tiempo desagradable, coincidentemente ha habido “alguien” que ha sido responsable de esa frustración. Nuestra desdicha ha sido la consecuencia de una mala relación.
Entonces, si esto es así como lo pensamos, como que nuestra dicha o desdicha tiene que ver con el tipo de relaciones que vayamos a tener con quienes forman parte de nuestra cotidianeidad! No son los demás los responsables de mis buenos o malos momentos. La clave está en mí… en mi disposición de encarar al otro!
Entonces debo encarar con buena onda todas mis relaciones, especialmente las que tienen que ver con mis más próximos!
La indiferencia siempre ha generado indiferencia de los otros. La indiferencia no nos hace felices.
La agresividad igual. Como que hay una ley que siempre está presente… lo que siembro, cosecho.
No es mala idea la de encarar mis relaciones con una sonrisa, seguro que la ”buena onda” se me devuelve… y vaya uno a saber cuantas historias surgirán después – y al cabo del tiempo – de ese gesto…
Prof. Hugo Píriz
Docente de Ética Profesional de Secretariado Ejecutivo
Instituto Metodista Universitario Crandon
Tel: 480 26 25 - 487 33 75
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