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De nada se ha de tener tanto miedo como del miedo
Las invito a dejar bailar al miedo, a que cante, nos hable, se vaya contando y así de repente lo descubrimos, porque… ¿saben qué? es camaleónico, amigo de disfrazarse, de ir cambiando de lugar, es difícil, no se queda quieto, se alimenta y se agranda con facilidad, cualquier ruidito le sirve para potenciarse, también la oscuridad es su aliada, la soledad, y sobre todo a veces también nosotros mismos... que sin darnos cuenta le hacemos el juego. Pero sin embargo no olvidemos nuestra capacidad para tranquilizarnos,
Porque: "Cuando abunda el peligro crece lo que salva..."
En el libro de Saramago: “Todos los nombres” el personaje, Don José muy asustado se habla: Hombre, hasta ahora no te ha pasado nada, estás ahí sentado, intacto, es cierto que la linterna se te ha apagado, pero tu para que necesitas una linterna, tienes la cuerda atada al tobillo, y ella bien asegurada a la pata de la mesa, igual que un nascituro ligado al cordón umbilical al útero de la madre... lo que debes pensar es que las pesadillas de la infancia nunca se realizan... si hay que vivir la experiencia del terror mejor que sea pronto... dudabas entre el deseo y el temor, como le sucede a tanta gente... no tengas miedo, la oscuridad en que estás metido no es mayor que la que existe dentro de tu cuerpo, son dos oscuridades separadas por una piel, apuesto a que nunca habías pensado en ello, transportas todo el tiempo de un lado al otro una oscuridad y esto no te asusta, y hace un instante poco faltó para que te pusieses a dar gritos, solo porque imaginaste unos peligros, sólo porque te acordaste de la pesadilla de cuando eras pequeño, querido amigo tienes que aprender a vivir con la oscuridad de fuera como aprendiste a vivir con la oscuridad de dentro... ahora levántate, guarda la linterna en el bolsillo que no te sirve de nada, agarra la cuerda con firmeza, enróllala a medida que vayas avanzando, el principio de la devanadora... Don José casi está saliendo del corredor, unos pasos mas y estará a salvo de un nuevo asalto de la piedra de la pesadilla...
Es interesante como el personaje apela a sus mecanismos de auto tranquilización con la voz de su alter-ego.
A veces ponemos en los objetos, las situaciones, las personas aquello que nos atemoriza de nosotros. Así aparecen el miedo a los perros, a quedar encerrado, a salir a la calle, a enloquecer.
Pero ¿no se tratará del temor a quedar a solas con nosotros? Y entonces,
¿qué nos puede pasar?
En el niño se encuentra a menudo esta dificultad, y la sola presencia de la madre es tranquilizadora.
Se han hecho observaciones de bebes a los que se les pone a gatear en una superficie que se vuelve incierta y el niño mira el rostro de la madre y, de acuerdo a su expresión continúa o se detiene.
Alguien hace ya tanto tiempo me decía: la cara de mi madre, de chico siempre esperando que algo fuera a pasar, y ahora yo siento el mismo miedo, esa aprensión...
Yo mismo los voy creando, ¿por qué se me había cambiado un miedo por otro?... es como una trenza que se va entrelazando...
Una imagen, de un rostro en la computadora y lo voy deformando y va saliendo un monstruo… soy yo, pero ¿qué es lo que pretendo? ¿dañarme?... está todo en mi cabeza... lo voy generando... el temor a equivocarme... el miedo de decir, no decir,... a perder el control... a la violencia... quedo paralizado,... entro a dar vueltas las cosas en la cabeza...
Los miedos pasaron en cierto modo a ser miedo a mi mismo y así muchos fantasmas van desapareciendo.. ¿cómo hago para controlar mis pensamientos? … lo que tengo que hacer no es eso sino aprender a convivir con ellos.
Cuando vos le tenés miedo a algo lo ves mucho peor de lo que es.
Pero ¿cuál es el detonante?, ¿cómo parar el disparar, en los dos sentidos...?
¿La solución será cerrar la puerta? ¿o abrir a ver, sacarle la sábana al fantasma?
Pensamiento mágico, que es común en los niños, que creen que lo que piensan o imaginan se vuelve realidad, entonces los sentimientos ambivalentes de amor-odio se tornan riesgosos para él mismo y los demás.
Recuerdo un cuento de Bradbury: La Pradera, donde las paredes del cuarto de los niños se poblaban de animales feroces que terminaban atacando a sus padres.
¿Y qué es una fobia?
Es un miedo persistente e irracional y deseo impulsivo de evitar un objeto o una situación distinta, la de hallarse solo en lugares públicos, lejos de casa, o de sufrir humillación, desprecio en determinadas situaciones sociales.
Los objetos fóbicos son a menudo animales y frecuentemente se incluyen espacios cerrados, o alturas.
La persona reconoce que su miedo es excesivo e irracional, es común que vayan restringiendo su radio de acción, y la dependencia hacia otro significativo aumente, no puedan salir solos y si en su compañía, lo que en último término resulta ser un juego mutuo.
Tenemos que estar alertas ya que muchas veces transmitimos los miedos a nuestros hijos y allí luego los vemos en otros escenarios como la escuela, las dificultades para enfrentar situaciones, el retraimiento, o el rechazo a alejarse de lo conocido.
“Podrás sacar los demonios de tu jardín pero ellos aparecerán en el de tus hijos...”
Lic. Liliana Saibene Di Bello
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